Un enfoque segmentado para entender las prácticas en la Transformación Cultural y Digital de las empresas

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La transformación cultural y digital de las empresas está de moda, especialmente en estos tiempos pandémicos que han obligado a las empresas a hacer esfuerzos importantes por acelerar la transformación y digitalización de sus procesos, lo cual ha generado profundos cambios en su forma de operar en plazos reducidos.

Los gerentes han enfrentado estos procesos de transformación sin necesariamente entender las dimensiones y profundidad que estos cambios implican y sin contar, además, con mapas de navegación que le indiquen un rumbo claro para avanzar.

Para poder entender en profundidad cómo ocurren los procesos de transformación cultural y digital de las empresas en Chile, la consultora de negocios PMG, en conjunto con la Cámara de Comercio de Santiago diseñaron el Índice de Transformación Digital de Empresas (ITD), el cual permite medir la madurez digital de las empresas a través de cinco dimensiones (ver figura 1) que gatillan y determinan el proceso de transformación de las empresas.

Figura 1

Estas cinco dimensiones se funden en un indicador único de base 100, llamado ITD, el cual permite medir y comparar la madurez digital de distintas empresas. Sin embargo, a pesar de que el ITD es una métrica efectiva para medir la madurez digital de las organizaciones, en la práctica, se requiere contar con una herramienta que facilite el entendimiento de en qué dimensiones o impulsores de la transformación se encuentran las principales brechas que inhiben o dificultan el avance del proceso de una determinada empresa.

Dado lo anterior y considerando como base el poder descriptivo del ITD, se diseñó una herramienta de segmentación para medir la madurez digital de las empresas que permitiera entender de forma simple y explícita las brechas a levantar para avanzar en el camino de la transformación. De esta manera, se crearon dos “supra índices”; el primero que considera los habilitantes culturales y organizacionales (Impulsores 1,2 y 3 de la figura 1), es decir las variables mal llamadas blandas; y un segundo “supra índice” que agrupa las variables duras como adopción de herramientas TI, datos y la digitalización de procesos (Impulsores 4 y 5 de la figura 1).

Este enfoque, permite entender la madurez digital como una combinación de dos mega o supra dimensiones, una asociada a las variables que miden la fuerza o intensidad de la gestión en la transformación organizacional y la segunda asociada a la intensidad de la transformación tecnológica. Lo anterior, nos da como resultado una matriz de madurez digital, donde se identifican cuatro segmentos de empresas con diferentes niveles de madurez (ver figura2).

Figura 2:

Las características de los cuatro segmentos de madurez digital son las siguientes:

  • Principiantes: Empresas que se encuentran en el nivel más bajo de evolución digital, gestionan sus procesos de forma analógica y no cuentan con liderazgos al interior de la organización que definan estrategias claras para mejorar sus niveles de digitalización.
  • Conservadores: Empresas que cuentan con personas que impulsan cambios de digitalización dentro de la organización, que ha desarrollado una cultura apta para el cambio, pero aún no han dado un salto cuantitativo en la incorporación de tecnologías digitales que permitan digitalizar sus procesos.
  • Digitalizados: Empresas que han incorporado tecnologías digitales dentro de sus procesos, pero sin un liderazgo claro que impulse los cambios culturales adecuados que permita alinear a toda la organización en el uso de estas herramientas.
  • Líderes: Empresas que se encuentran en el nivel más alto de evolución digital y a la vez, han implementado estrategias de transformación cultural a partir de un liderazgo claro y definido, para incorporar a toda la organización en la digitalización de los procesos.

¿Cuál es la situación de las empresas chilenas bajo esta mirada de segmentación de madurez digital?

En la última versión del Índice de Madurez Digital de Empresas PMG-CCS, cuyo trabajo de campo se realizó entre octubre y diciembre de 2020, se entrevistó a 760 empresas de diversos tamaños y rubros a nivel nacional. Los resultados de aplicar el modelo de segmentación de madurez digital se pueden observar en la figura 3.

Figura 3:

El 33% de las empresas se encuentra en una etapa de Principiantes digitales, mientras que el 35% de las empresas son Líderes digitales. Existe, además, un 31% de empresas que han logrado avances en digitalización o cambios en cultura organizacional, pero estos avances no son integrales, lo que aún no les permite posicionarse como líderes.

Este enfoque de segmentación permite identificar de forma clara y explícita las brechas particulares de cada empresa para avanzar en sus procesos de transformación cultural y digital y caminar hacia la construcción del ADN digital. Las empresas del segmento Conservadores deberán incorporar TI y digitalizar sus procesos; por su parte las empresas del segmento Digitalizados deberán enfocarse en los cambios culturales que permitan mejorar la adopción interna de sus herramientas TI y de esta manera lograr los resultados esperados de aumentar la eficiencia de sus procesos y mejorar la experiencia de sus clientes

Por último, considero importante destacar que, aprender en la práctica, qué camino tomar para acelerar la transformación cultural y digital de las empresas, es clave para asegurar la sostenibilidad de cada negocio.

Por: Claudio Parraguez, Docente Diploma en Dirección Comercial y Marketing Industrial, U.negocios FEN Universidad de Chile