Ricardo Mewes, presidente de la Cámara Nacional de Comercio: “Si hay algo que podemos impulsar es el concepto de la transparencia como un atributo del empresariado y del sector privado”

RICARDO MEWES, PRESIDENTE DE LA CNC, LLAMA A TRANSMITIR Y TRABAJAR CON HONESTIDAD EL APORTE DEL SECTOR, Y MANIFIESTA PREOCUPACIÓN POR EL NIVEL DE INCERTIDUMBRE QUE ENFRENTA EL PAÍS.

 

Ricardo Mewes asumió la presidencia de la Cámara Nacional de Comercio, CNC, a fines de mayo pasado. Para su gestión, se planteó trabajar con énfasis en 3 grandes áreas: los desafíos país, donde se incluye el proceso constitucional, las elecciones y el diálogo social; la recuperación económica del sector; y el trabajo interno del gremio, fuertemente enfocado en el fortalecimiento de la presencia de regiones y la descentralización gremial.

 

“También hay temas de la transformación digital. Afortunadamente nuestro sector pudo reconvertirse en un buen porcentaje, y de ahí sale el gran aumento que han tenido las ventas online. Pero eso tenemos que seguir fortaleciéndolo porque hay lugares donde no llega la conectividad o, si llega, hay un tema de capacitación de por medio que tenemos que ser capaces de abordar”, explica.

 

¿Cómo están trabajando estos desafíos?

En todas las reuniones y propuestas que hemos hecho para la apertura está el ir generando la conciencia en las personas del proceso de vacunación y, al interior del sector, el cuidado de las personas en términos de cumplimiento, hacer protocolos, ir de la mano de la autoridad para que realmente esta apertura sea perdurable en el tiempo y no retrocedamos. Cuando empezamos a abrir se genera el proceso de volver a contratar personas y, si tienes la incertidumbre de que en una o dos semanas más vamos a retroceder, no contratas o las contratas por un tiempo.

 

Y lo que queremos es la formalización de la mayor cantidad de gente que hoy está en un empleo informal, para que tenga todo su sistema de seguridad social vigente. Por otro lado, lo informal que se
produce durante la pandemia también tiene consecuencias súper importantes para el sector, porque se traslada la venta informal que había en la calle a la venta informal online, y queremos que toda esa gente que optó, por la necesidad de la pandemia, a trabajar de esa forma, se empiece a formalizar para que tenga estabilidad y acceso al sistema de seguridad social.

 

¿Cuál es su visión acerca del comercio electrónico?

Nosotros pensamos que, estabilizado todo el proceso, se va a mantener un 20% más o menos de comercio electrónico, porque la gente igual sale, el comercio presencial está vigente y siempre va a ser así. Creemos que se va a mantener en ese rango y por eso es que nos importa mucho que eso sea formal porque, más allá de que la venta se realice por medios electrónicos, detrás de eso hay personas que están trabajando, que no sabemos cuántas son. Por lo tanto el llamado y lo que estamos tratando de empujar es el proceso de formalización.

 

¿Cómo avanza la transformación digital en el sector?

Se ve difícil pero lo bonito de todo esto es que se empieza a generar un trabajo colaborativo, incluso en un comercio muy chiquitito de un barrio, porque se han generado hasta aplicaciones que permiten a la vecina encargarle a otro vecino que le compre el pan y que se lo pase a dejar porque ella está al cuidado de niños o de adultos mayores, lo que ha sido un tema también durante la pandemia, que ha impedido que las mujeres retomen más rápidamente sus trabajos anteriores.

 

Ahí se producen estos trabajos colaborativos ya no solamente en la gran empresa, que tiene todas las capacidades para vender online y hacer sus procesos de distribución, sino también te empiezas a encontrar con pequeños locales que dan servicio a la comunidad en la cual están insertos. Eso, nuevamente, tiene que ver con un proceso de formalización para que esas personas tengan acceso no solo a la seguridad social sino a los beneficios que el propio estado ha ido generando para la contratación, el IFE laboral o los apoyos a la pequeña y mediana empresa, en la medida que son formales y están reconocidos como tales.

 

La transformación digital y el comercio electrónico son un complemento y una oportunidad. Sin embargo, tenemos que ser capaces, como país, de llegar al que está en una localidad aislada y que sigue vendiendo presencialmente y de vender en línea no sabe nada porque, además, muchas veces está desconectado. El desafío es llegar con conectividad, ojalá cubrir todo el territorio nacional. Tampoco se trata solo de que ese comerciante compre y venda, sino que también pueda hacer sus trámites ante Impuestos Internos, la boleta electrónica, todo lo que implica tener un negocio.

 

¿Cómo define el rol empresarial hoy?

En el contexto actual es vital que sepamos comunicar lo que hacemos en la forma más transparente posible, como atributo esencial. Muchas veces nos hemos visto enfrentados a una muy mala imagen como empresarios, particularmente en el último tiempo. Pero hay que revitalizar lo que los empresarios hemos hecho y el sentirse orgulloso de la empresa privada. Por una parte, aporta a la economía, eso lo sabemos: más del 71% del PIB lo aporta el sector privado y es importante relevar eso. Pero el sector privado y el pequeño comercio no solamente venden, dan servicios a la comunidad donde está inserto.

 

Cuando somos capaces de transmitir eso en forma abierta y transparente, y que las marcas estén involucradas con lo que pasa en cada localidad y a nivel país, vamos a ir avanzando. Tenemos mucho que trabajar porque las malas prácticas que ha habido, de las cuales tenemos que hacernos cargo, han ensuciado la imagen del sector privado y el empresario. Es tremendamente importante la transparencia, información y apertura hacia la comunidad donde estamos, e indispensable que el gran empresario, el emprendedor que está partiendo con una iniciativa o el pequeño comercio, tengan la libertad clara de poder desarrollarse, crecer y avanzar. Si hay algo que podemos impulsar es el concepto de la transparencia como un atributo del empresariado y del sector privado, que le ha hecho un tremendo aporte a Chile, a la sociedad y no solo a la economía.

 

¿Cómo observa su sector la marcha de la economía y proceso constitucional?

Estamos en un ambiente incierto y ojalá pudiéramos trabajar con las reglas más o menos claras, aunque es cierto que siempre el empresario trabaja con la incertidumbre porque no sabemos lo que va a pasar mañana y, si queremos invertir, tenemos que estar mirando las distintas variables. Pero nos preocupa lo que estamos mirando, hemos tenido varias elecciones y nos quedan dos más por delante, y hay una preocupación por lo que viene, y más aún por este cambio constitucional, que a nosotros nos parece necesario.

 

Cuando la presidenta Bachelet hizo el proceso de cambio constitucional y generó los cabildos, la CNC participó activamente, generando incluso cabildos en regiones. Por lo tanto, para nosotros, el cambio de la constitución per se no es el problema, lo que pasa es que lo que hemos estado viendo desde la convención y cómo ha ido el proceso nos tiene inquietos.

 

Esperamos que la mesa de la convención reciba también al empresariado y nuestras inquietudes, así como a nivel regional, porque desde el centro no nos podemos arrogar el conocimiento de lo que están viviendo en regiones. Es un gran desafío pero, para eso, los convencionales y la directiva de este proceso tiene que tener la voluntad de escuchar a todos los sectores, porque con un diálogo social amplio se va a construir la nueva constitución.

 

En lo económico, lo que ha pasado tiene como correlato el retiro de los 10%, el apoyo del gobierno y la gran liquidez que eso ha generado. En algún minuto eso se va a acabar, y las personas van a volver a tener los ingresos que tenían pre pandemia, lo que va a significar que la economía se puede contraer. Creemos que el segundo semestre va a ser bueno, sin embargo, para adelante es clave que el país pueda realizar inversiones que permitan retomar la contratación de personas, con buenos trabajos y rentas, y que eso sea perdurable en el tiempo.

 

“En lo económico, lo que ha pasado tiene como correlato el retiro de los 10%, el apoyo del gobierno y la gran liquidez que eso ha generado. En algún minuto eso se va a acabar, y las personas van a volver a tener los ingresos que tenían pre pandemia”.

 

Ésa es nuestra principal preocupación, porque hoy estamos felices, no lo podemos negar, pero esos recursos son acotados y se van a acabar. ¿Qué viene después? Es la gran pregunta, porque a las personas les van a disminuir sus ingresos y van a volver a la realidad de un país que va a ser más pobre que antes porque el mismo Estado va a tener una deuda más grande.

 

Ricardo Mewes, en gira por el sur del país, releva la importancia de la descentralización

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