“La libertad de expresión es algo esencialmente dinámico”

Ernesto Corona, Premio Anda 2018:

“La libertad de expresión es algo esencialmente dinámico”

Por cosas del destino, como dice él, su vida tomó un rumbo inesperado y se convirtió en hombre de medios y decidido defensor de la libertad de expresión. Una exitosa carrera de 45 años vinculado a las comunicaciones, mostrando un fuerte compromiso con la ética y la libertad, hicieron a Ernesto Corona Bozzo merecedor del Premio Anda 2018, entregado por el Directorio de la asociación. “Cuando Fernando Mora me dijo que el Directorio había definido entregarme el premio Anda por mi defensa de la libertad de expresión y mi trayectoria de 45 años, la verdad es que no pasó por mi cabeza que, cuando vino a verme, iba a darme esta sorpresa. Estoy muy honrado, fue una alegría muy grande. Uno hace una rápida visión de lo que ha sido su vida en los medios para saber si realmente uno tiene justificación para esto. Es una distinción muy grande”, expresa.

Vocación gremial Ernesto Corona

presidente de ANATEL desde 2011, siente que el premio es un broche de oro para una comprometida trayectoria gremial. Ha estado ligado a todas las ramas de las comunicaciones, habiendo sido presidente de la ARCHI, la ANP y de la Federación de Medios de Comunicación Social de Chile durante 4 períodos. Fue presidente de la Asociación de Radios Católicas – ARCA, es miembro del consejo directivo de la Asociación Internacional de Radiodifusores y parte del consejo directivo del Consejo Nacional de Autorregulación y Ética Publicitaria – CONAR.

Además es un destacado empresario. Fue director gerente de la Editorial Salesiana de Chile, cargo que sostuvo por 15 años, y fue parte del desaparecido Diario La Época. Además, presidente de la empresa Editorial ZIG-ZAG, la más antigua del país, ostentando este cargo por los últimos 15 años.

Durante 21 años fue presidente de la Compañía Radio Chilena y director responsable de la Radio Chilena de Santiago. Creador y director responsable de Red Radio Aurora F.M, y socio de Radio Duna. Le correspondió colaborar, durante un largo periodo de tiempo, con el Grupo Claro en el área de las comunicaciones, siendo vicepresidente de comunicaciones del grupo y director general de Megavisión, y es parte del Directorio de Ediciones Financieras del Diario Financiero.

Estudió Derecho y el plan era ejercer como abogado, pero el mundo de los medios de comunicación cambió su camino. “Soy un agradecido de la vida porque me ha tocado esto que nunca me imaginé. Cuando era joven tenía pensados caminos muy distintos, me ha tocado luchar por la libertad de expresión y trabajar en los medios de comunicación es algo muy hermoso y a su vez muy comprometedor”, reflexiona.

¿Cuál es hoy el estatus de la libertad de expresión?

La libertad de expresión es algo esencialmente dinámico. En términos formales, gozamos de amplia libertad de expresión. Ahora, los requerimientos hacia ella son crecientes y las dificultades existen, pero somos un país que goza de amplia libertad. Hay siempre limitaciones, pero yo creo que, en esta materia, el país está a la cabeza de América Latina.

Ahora, la libertad de expresión es algo más que poder decir lo que uno piensa. Yo la entiendo en un sentido integral: libertad para organizar medios, libertad para expresarse, libertad para tener y acceder a los recursos, libertad de expresión en el área publicitaria, que es muy importante. Sin recursos o financiamiento no hay libertad de expresión ni libertad para fundar medios en condiciones de igualdad, sin restricciones. Por supuesto que no es fácil, hay distintas trabas, a veces de recursos financieros, pero hemos dado pasos gigantescos, y se están incorporando todas las nuevas tecnologías que están revolucionando el mundo de la comunicación. Reitero: sin libertad de expresión en su sentido amplio, no hay democracia posible. La gente tiene derecho a expresarse, las personas tienen que encontrar la posibilidad de dar a conocer sus ideas, y creo que hemos avanzado bastante en esta materia. ¿Es el ideal lo que tenemos? Nunca va a ser 100%, pero quienes vivimos fuertes restricciones hace años, vemos que hemos avanzado, y en ese proceso, a mí por lo menos me tocó participar desde la época durísima de las restricciones, cuando fui elegido dirigente de la ARCHI en 1978, en una elección muy compleja, donde fue la primera organización gremial de las comunicaciones que hizo una elección libre. Los distintos medios, y fundamentalmente las radios, fueron esenciales para que Chile volviera al proceso democrático.
Yo siento que cumplí con la obligación que tenía de dirigir un medio y aportar.

 

¿Cuál es su visión del rol de la publicidad hoy?

En una sociedad moderna y abierta, la publicidad cumple un rol esencial para que la comunidad tome decisiones informada. Publicidad verídica, que cumpla elevados estándares éticos, permite a la gente discernir respecto de cómo orientar la satisfacción de sus necesidades personales, y en ese sentido quiero rescatar, primero, el fuerte impulso que han dado Anda, Achap, ANP, ARCHI, ANATEL y otros gremios, a la autorregulación, creando el CONAR. Eso es un ejemplo que debe hacernos sentir orgullosísimos porque estas instituciones, que son formadoras de opinión, se han fijado altos estándares éticos y exigencias de respeto, para que la gente esté bien informada. La sexta versión del Código de Ética Publicitaria reafirma el respeto a las minorías, a la diversidad, y eso es algo que, a todos los que hemos trabajado todos estos años, debe hacernos sentir orgullosos.

En resumen, hemos avanzado muchísimo en este campo, lo que no significa que se termina aquí porque es una carrera permanente donde siempre se puede hacer más, hay nuevas exigencias por la evolución que la sociedad va teniendo y los medios deben ir de la mano de este cambio.

 

¿Cómo ve el futuro de los medios y la comunicación comercial?

La comunicación comercial es esencial en una sociedad democrática. Honestamente, uno tiene que preguntarse cómo sería nuestra vida si no tuviéramos orientación de las novedades que se van dando. La gente sabe que es una manera de informarse para tomar decisiones de productos para su vida. Es esencial además para el sostenimiento de los medios. Sin espaldas financieras no hay medios libres. Además es fundamental para que pueda haber expresiones de la diversidad del país, la publicidad es parte del apoyo para que los países crezcan y sean diversos, que no sean sociedades inmóviles. Yo empecé en radio en 1975, en un momento en que todo el mundo decía que la radio se iba a morir.

La prensa escrita tiene un rol y seguirá teniéndolo, con los cambios que implica internet. La televisión sigue teniendo una altísima sintonía, seguimos siendo el medio troncal. Ahora, por supuesto que hay cambios, pero en TV tenemos más o menos 60% de la audiencia. La parte informativa sigue siendo TV abierta, entretención, identidad nacional, y se incorporan por supuesto los nuevos medios. Hay espacio para todos porque la sociedad moderna está hambrienta de información y participación, y en eso los medios son esenciales.

¿Cómo evalúa su trayectoria?

La comunicación llegó por esas cosas del destino y me apasiona. Sobre todo en los periodos turbulentos de nuestro país, había que hacer cosas que nos impulsaran y yo estaba muy ligado a la iglesia Católica, y me tocó participar en todas las cosas que se dieron en esos años. Siempre creímos que era muy importante la comunicación social y, dentro de eso, los gremios.

He estado en todos los gremios de la comunicación, participo del CONAR porque creo que, sin medios independientes, potentes, que sean expresión de la multiplicidad de visiones de la sociedad, no hay democracia, los medios son consustanciales a la democracia. En la época en que había restricciones para informar, nosotros dimos batalla por la defensa de la libertad de expresión y me siento profundamente honrado de haber sido parte de ese proceso, que no fue fácil y tuvo sus problemas, pero que permitió que este país transitara de una situación a la que tenemos sin desastres violentos.

Los medios en general, y de manera particular, la radio, fueron esenciales y eso es quizás la parte que yo más valoro de mi vida porque siento que, junto a muchos más, hicimos posible que este país volviera a ser una democracia y que todas las expresiones tuvieran cabida dentro de cauces de convivencia sana sin extremismos ni violencia.

 

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