Comienzan los balances

Muchas veces solemos decir que cuando llega septiembre se acaba el año. Si bien se trata de una exageración retórica, es una realidad anímica. Con su carga de celebración y festivos, el último trimestre nos va convocando a los balances del año y de proyecciones para el próximo.

 

A través de los distintos temas que abordamos en esta edición, vemos surgir como idea en común la adaptación del mercado y empresas a los cambios acelerados por la pandemia. Las personas, como consumidores y como ciudadanos, están experimentando angustias, esperanzas y anhelos como quizás nunca antes en esta generación.

 

En Chile llevamos un año y medio enfrentando una de las situaciones más complejas de las últimas décadas, acentuando el estrés de la sociedad completa. No nos cansamos de relevar el importante rol que las marcas han asumido en esta contingencia, conteniendo, apoyando y brindando soluciones con creatividad, compromiso y empatía. La reflexión sobre lo que hemos aprendido en este trance debe estar presente en cada una de las decisiones que se toman.

 

Vivimos hoy una realidad sanitaria un poco más alentadora, pero la incertidumbre sigue presente. Además como país vivimos un complicado clima político y un entorno económico bastante complejo para los próximos años. Si hay algo que podemos afirmar con certeza, es que no sabemos qué depara el futuro y es difícil hacer predicciones. La pandemia nos ha obligado a pensar y actuar adaptativamente, lo que per se resulta un tremendo aprendizaje.

 

Debemos recoger esta capacidad híper desarrollada durante este tiempo y hacerla nuestra para siempre, porque los cambios, además de muchos, son cada vez más acelerados.

 

El enorme crecimiento del eCommerce y el imperativo de la transformación digital, con todo su abanico de emprendimiento y disrupción, la adopción de inteligencia artificial y tecnologías de vanguardia para la comunicación con nuestras audiencias y las posibilidades nunca antes vistas de conocer mejor a nuestros consumidores son desafíos y oportunidades que nos ocupan día a día, ciertamente.

 

Pero este carrusel infinito de adelantos no debe hacernos olvidar lo fundamental: seguimos siendo los mismos humanos que hace miles de años; con un cerebro muy cambiado y modelado por la tecnología, sí, pero con las mismas necesidades y emociones de siempre. Necesitamos comprensión, afecto y respeto de nuestro entorno, confianza, certezas, seguridad, empatía… tener un lugar en el mundo.

 

Todo ello es algo que las marcas pueden transmitir y que, en medio de la sobre saturación de mensajes e información, es lo que puede hacer la diferencia entre destacar y pasar desapercibidas. Tenemos más posibilidades que nunca para conocer a las personas, el desafío es saber aprovechar esa información y ofrecer opciones que mejoren y faciliten su vida en tiempos complejos.

 

Recientemente conocimos un lapidario informe de la ONU sobre cambio climático, que puso una alerta roja sobre las conductas que están provocando el calentamiento del planeta. Esto pone sentido de urgencia a los esfuerzos que las marcas están haciendo en sustentabilidad, exigiendo que aceleremos el paso. Lo exigen también los consumidores, como muchos estudios lo están confirmando. Les invitamos a ser parte de la solución y reafirmar así el enorme aporte que las empresas y sus marcas hacen a la sociedad.

Fernando Mora Aspe, Presidente de ANDA

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