Net zero: un viaje de varios años

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Con los múltiples problemas ambientales, junto a la pandemia por covid-19, se ha intensificado la carrera para combatir el cambio climático, renovando el enfoque en esfuerzos tan críticos como reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero para alcanzar los objetivos generalmente aceptados de una reducción del 50% para 2030 y cero neto para 2050. Hoy la cultura cambió y son las empresas de capital privado las que están estableciendo activamente objetivos de reducción de carbono. Y los consumidores se están volviendo conscientes y exigiendo acciones, y las empresas están respondiendo.

Bain & Company realizó un estudio en donde analiza los principales lineamientos que las empresas deben seguir para la descarbonización.  Muchas empresas comienzan sus esfuerzos de carbono como una forma de defenderse, a menudo preparándose para los requisitos de presentación de informes o anticipándose a las expectativas de los accionistas. También consideran cómo mitigarán los posibles riesgos físicos. Las empresas mineras, por ejemplo, deben anticipar cómo la escasez de agua, las inundaciones y el aumento de las temperaturas vinculadas al cambio climático afectarán la productividad.

Sin embargo, la transición del carbono representa tanto una oportunidad al alza como un riesgo a la baja. Las empresas están jugando a la ofensiva al tomar medidas proactivas para crear nuevo valor. Tomemos a Bosch, por ejemplo. Más allá de lograr la neutralidad de carbono en sí, la empresa está desarrollando nuevos productos y servicios para ayudar a otras empresas a descarbonizar.

Por otra parte, las empresas persiguen tres tipos de transformaciones. Algunos han evolucionado su negocio principal hacia la sostenibilidad. Otros han agregado un segundo núcleo. Y otros han cambiado su esencia por completo.

Además, el estudio de la compañía respondió a cuatro preguntas que se deben hacer las empresas antes de implementar la descarbonización.

  1. ¿Qué tan audaz y rápida debe ser nuestra ambición? Las empresas líderes tienen clara su decisión cuando se trata del equilibrio básico entre velocidad y audacia. Por ejemplo, Blackstone optó por la velocidad con el objetivo de reducir las emisiones en un 15%, dentro de los tres años de propiedad, en todas las nuevas empresas de cartera en las que puede controlar el uso de energía. Y Shell eligió la audacia al establecer el objetivo de convertirse en una empresa de energía con cero emisiones netas para 2050.
  2. ¿Cuáles son las palancas disponibles? Al perseguir una transición de carbono, las empresas tienen tres conjuntos de palancas para implementar: estratégicas, operativas y compensaciones. Como fue el caso de Ørsted que utilizó su palanca estratégica alejándose de los combustibles fósiles. Microsoft ha liderado el camino en el desarrollo del mercado voluntario de carbono y las compensaciones asociadas, comprometiéndose a eliminar todo el carbono que ha emitido desde su fundación en 1975 para 2050.
  3. ¿Cómo debemos ajustar la organización? El precio del carbono es una consideración importante en la asignación de capital, y la reducción del carbono es un factor importante en las mejoras operativas, decisiones de fabricación e I + D, entre otras áreas. Las empresas integran la descarbonización en las opciones de adquisición e incentivos y luego comunican estos esfuerzos a los clientes como parte de la nueva propuesta de valor.
  4. ¿Cómo involucramos a las partes interesadas? Más que cualquier otra transformación, la descarbonización se basa en la capacidad de una empresa para ensamblar y colaborar con un ecosistema de inversores, proveedores, gobiernos, ONG, pares y otras partes interesadas. Las empresas deben aprender a crear diálogos con organizaciones más allá de sus propios muros y buscar asociaciones productivas. Por ejemplo, Wind Denmark e Hydrogen Denmark, organizaciones de base amplia que apoyan esas alternativas de energía, han formado una alianza para promover el uso de electrólisis impulsada por energía renovable.

En resumen, lograr el cero neto requiere que las empresas identifiquen oportunidades para crear valor a través de la reducción de costos o el crecimiento, además de la protección contra riesgos. Eso significa priorizar las áreas para la implementación según el ROI y los requisitos externos y vincular la agenda de sostenibilidad con las métricas comerciales. Es un viaje de varios años, y las mejores empresas aumentan sus probabilidades de éxito al desarrollar los músculos del cambio en la organización para el viaje largo e importante.