La empresa como agente social

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La crisis provocada por el Covid-19 y el complejo contexto político-social que estamos viviendo sin duda ha afectado de manera decisiva e imprevista a los diferentes actores de la sociedad. En el ámbito de la gestión de la reputación podríamos hacer el ejercicio de asimilarla a una crisis gigantesca, sin precedentes y de carácter global, en la que los problemas provienen del entorno en el cual operamos, que se ve afectado por impactos económicos, sociales y políticos.

Y frente a este complejo escenario que sacude a las empresas en su totalidad, desde el modelo de negocio hasta las relaciones que mantiene con los diferentes grupos de interés (empleados, consumidores y la comunidad en general) la gestión de la reputación y de los intangibles tiene un rol fundamental.

En este contexto, ¿Cuál es el principal desafío para las empresas hoy?

La respuesta no tiene dos lecturas: accionistas, comités ejecutivos y de administración, líderes y gremios empresariales deben entender que las empresas son un agente social y no pueden limitarse a ser sólo un actor económico. Ya lo decía Miguel de Cervantes: ‘Una Onza de buena fama, vale más que una libra de perlas’.

¡Contar con los mejores indicadores económicos no basta! Una buena reputación que responda a las expectativas de nuestros grupos de interés es clave, especialmente de cara a las nuevas generaciones donde encontramos el mayor porcentaje de descontento hacia las empresas y quienes a su vez son el futuro de Chile.

Esto nos lleva a una primera reflexión y es que no podemos seguir por el mismo camino o haciendo lo mismo, ya que esto no es sustentable en el tiempo.

Si bien la prioridad en la actualidad es avanzar con la reactivación y el empleo, es urgente un cambio de foco.

Debemos continuar avanzando en la relación de las empresas con la diversidad, la paridad de género, la inclusión, la educación de los consumidores, la transparencia y el medioambiente para ir construyendo y fortaleciendo relaciones de confianza. Dicho de otra forma, el gran pendiente de las empresas es tangibilizar mediante acciones concretas y de valor para sus grupos de interés su compromiso social.   

De acuerdo al último estudio de Merco Consumo, las variables de compromiso social son las peor evaluadas en las empresas chilenas y aproximadamente un 70% considera estas prácticas como deficientes. Estas cifras aumentan considerablemente en los públicos de menores edades (18 a 30 años) y el público femenino en general.

Pero no sólo necesitamos adoptar políticas de compromiso con el país y con la comunidad donde estamos insertos, también es imprescindible comunicar de manera efectiva su valía social. Esto adquiere aún mayor relevancia en aquellos sectores o grupos donde, de manera desinformada, se cuestiona la ‘legitimidad’ del sector privado y su aporte al país.

La comunicación forma parte del ejercicio de responsabilidad y solidaridad. Es imprescindible hacerse oír en esos momentos.

Por Rodrigo Alvial, Director General de Merco

Rodrigo Alvial