Jedi Blue: ¿Un acuerdo secreto entre Google y Facebook?

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Llevamos varios días viendo distintos análisis sobre el rol de las redes sociales en la difusión de los discursos de odio impulsados por Donald Trump y sus partidarios. Este arranque de responsabilidad ha sido aplaudido por muchos y calificado como tardío por otros, puso en jaque la interpretación sobre qué hacen las grandes plataformas tecnológicas respecto a la libertad de expresión.

El argumento, que ha surgido de distintos líderes políticos y expertos, acusa a las grandes compañías de tecnología de estar vulnerando uno de nuestros derechos básicos al bloquear al ex mandatario estadounidense de sus plataformas.

Jedi Blue y el duopolio de la publicidad digital

Sin embargo, ¿Qué sucede cuando se trata de establecer las condiciones mínimas de competencia si de publicidad se trata? Porque Facebook no sólo se vio envuelta en la polémica con Trump. También está muy cuestionada porque, según The New York Times, Google propuso una serie de ventajas competitivas a Facebook en la publicidad programática, en lo que se ha bautizado como el caso Jedi Blue.

El 2017 la compañía liderada por Zuckerberg adelantaba que estaba testeando una nueva forma de vender publicidad. El anuncio no prosperó y, dos años después, se unieron junto a otras empresas a lo ofrecido por Google. Lo que no sabíamos hasta ahora, es que ese retiro se debería a un trato secreto con Google, que le ofrecía mejores condiciones que a las otras empresas.

¿Cómo funcionaba el acuerdo?

Nosotros como usuarios, cuando entramos a un sitio web, muchas veces el espacio que está destinado a publicidad se subasta en tiempo real entre quienes quieren mostrarnos sus anuncios.  Todo esto, por cierto, ocurre en milisegundos, entre que hacemos click y la información se muestra en nuestras pantallas.

El acuerdo entre Google y Facebook le permitiría a la red social tener prioridad en esa subasta y acceder sin competir en la puja, de manera más rápida y directa a esos espacios publicitarios. Además, podía tener más tiempo para hacer una oferta y facturaba de manera directa a los sitios web donde esos anuncios se mostraban.

Sin embargo, el caso tiene más aristas que afectarían a los usuarios de manera directa. Primero, Facebook tiene la seguridad de ganar las subastas más allá de las pujas que otros anunciantes puedan hacer, y aunque se demore más tiempo en ofertar.

¿Afecta a los usuarios?

Primero, los sitios se cargan más lento, de 160 pasamos a 300 milisegundos de carga.

En la práctica, accedemos a sitios que son de carga más lenta, con menos opciones de conocer a otros anunciantes, todo esto mientras el buscador recoge información de nuestra forma de navegar.

En un contexto en que este tipo de publicidad ya está cerca del 70% del total del mercado digital y mueve millones de dólares a diario.

Es difícil determinar el impacto de aquello en nuestra forma de navegar, realizar búsquedas y tomar la decisión por un producto u otro, luego de un resultado encontrado en Google.

¿Necesitamos mejorar la regulación digital y por qué tan tarde?

Es evidente que el sueño comunitario de Tim Berners Lee, “la web es más una creación social que técnica”, ya quedó atrás hace mucho tiempo y hoy estamos participando de un espacio público que, genera debate y diversas opiniones, donde la tecnología avanza a pasos agigantados y donde la sociedad quizás no al mismo ritmo de esta tecnología.

Por Andrea Zamora, Docente del Diplomado en E-commerce para emprendedores de U.Negocios FEN U. de Chile.