Emisiones de CO2 se podrían reducir 75% hacia el 2030 a través del vehículo circular

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Así lo determina un nuevo estudio de Accenture y el World Economic Forum (WEF), según el cual, actualmente la movilidad basada en el automóvil está prevista que crezca en todo el mundo en torno al 70% para 2030. Esto ocurre en un momento en el que el consenso científico es que las emisiones de la movilidad deben reducirse en torno al 50% en un plazo de 10 años (2030) para alcanzar el objetivo de temperatura mundial de 1,5°C.

Un nuevo estudio del World Economic Forum (WEF) y Accenture determina que los vehículos circulares serán clave para alcanzar un sistema de movilidad bajo en carbono y un escenario de 1,5 °C de temperatura mundial. Esto, porque pueden ayudar a satisfacer la creciente demanda de movilidad y, al mismo tiempo, reducir el consumo de recursos a un nivel realmente sostenible.

Un vehículo circular tiene 4 características principales: la energía (incluido el combustible) se utiliza de forma eficiente (por km de movimiento) y renovable; la vida útil del vehículo y sus componentes se optimizan para la eficiencia de los recursos (haciendo hincapié en el diseño eficiente, la modularidad, vehículos construidos a medida, reutilización, reparación, refabricación, etc.); los materiales se utilizan sin residuos (reducidos, reutilizados reciclados y/o renovados) y, finalmente, las tasas de uso se optimizan (teniendo en cuenta los requisitos de resiliencia).

Según el informe, con el impulso correcto del vehículo circular se pueden reducir las emisiones de carbono hasta en un 75% y el consumo de recursos no circulares hasta un 80% por pasajero-kilómetro hacia el año 2030. Mariana De Pablo, Directora Ejecutiva de Accenture Chile, explicó que “los modelos de negocio abordan un aspecto fundamental de esta transformación. La simple mejora del uso de los vehículos podría reducir drásticamente las emisiones de carbono por pasajero-kilómetro. Si se combina con la optimización de la vida útil de los vehículos, un mayor reciclaje de materiales y energía limpia, las emisiones de los automóviles podrían caer en picada en los próximos años y décadas”.

La experta agregó que “hay cuatro vías principales de transformación para aumentar la circularidad. Éstas se centran en la energía, materiales, vida útil y uso. En general, las principales recomendaciones para la industria y el ecosistema son crear un marco común para orientar y medir el progreso hacia la circularidad; reajustar el motivo de los beneficios del ecosistema de la movilidad, pasando de la venta de productos a la venta de movilidad y otros servicios; crear normas de datos, marcos de información y medidas de transparencia que permitan la racionalización del el desarrollo del diseño de los vehículos, la gestión del ciclo de vida y el tratamiento del final de la vida útil. Finalmente, garantizar el apoyo político a la transformación sistémica”.

De acuerdo con el estudio del WEF y Accenture, la industria del automóvil está sobrepasando sus presupuestos de carbono y recursos. Al mismo tiempo, la movilidad basada en el automóvil está prevista que crezca en todo el mundo en torno al 70% para 2030 (pasajeros-kilómetros, así como el stock de vehículos previsto en un escenario de uso habitual). Esto ocurre en un momento en el que el consenso científico es que las emisiones de la movilidad deben reducirse en torno al 50% en un plazo de 10 años (2030) para alcanzar un 1,5°C.

Mariana De Pablo explicó que “alcanzar el nivel 3 de circularidad para todo el parque móvil en 2030 estaría en consonancia con la consecución de este importante y ambicioso objetivo. Pero esto requerirá una transformación radical del vehículo y del papel que desempeña en el ecosistema de la movilidad. Reducir la dependencia de los automóviles es un enfoque, pero eso sólo nos llevará hasta cierto punto. Los vehículos seguirán siendo el principal proveedor de movilidad durante muchas décadas. Por ello, también será fundamental minimizar el impacto medioambiental del automóvil”. La experta concluyó que “los modelos de negocio representan una oportunidad de acelerar la electrificación, aumentar los factores de capacidad de los vehículos y ampliar su vida útil. Las flotas pueden utilizar el capital de forma más eficiente que los individuos y proporcionar un mayor número de kilómetros de pasajeros con menos vehículos. Combinando la movilidad basada en las flotas con un mejor mantenimiento y sistemas avanzados de reciclaje hay potencial de reducir tanto las emisiones de carbono como la extracción de recursos”.

Link al estudio