Accenture identifica 4 vías de crecimiento inorgánico para la industria de petróleo y gas

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A medida que la demanda mundial de energía sigue aumentando, las empresas de energía reconocen la necesidad de crear activos y capacidades tanto en la energía limpia como en la tradicional. Hay distintas áreas de inversión que las empresas energéticas deberían tener en cuenta a la hora de diversificar sus carteras: petróleo, gas, hidrógeno, biocombustibles y captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS).

En este contexto, Accenture identificó 4 vías de crecimiento inorgánico para la industria de petróleo y gas. La primera vía es la protectora. Esta es la dominante y refleja el movimiento de la industria hacia la consolidación con un enfoque en la optimización de las carteras tradicionales de petróleo y gas.

Según explicó Mariana De Pablo, Directora Ejecutiva de Accenture Chile, “se caracteriza por la adición de activos compatibles por parte de empresas independientes de exploración y producción y por la adquisición de activos por parte de empresas de capital privado de grandes operadores cuyos costos de cartera están siendo examinados. Otras empresas que siguen esta vía son las compañías petroleras integradas (IOC), que están creando carteras más equilibradas añadiendo activos de petróleo y gas, por ejemplo, con proximidad geográfica a sus recursos existentes de baja emisión de carbono. La vía protectora no consiste en absoluto en proteger las carteras que no tienen éxito, sino en proteger la competitividad general de la cartera para impulsar el crecimiento futuro”.

El arquitecto es la segunda vía más común de crecimiento inorgánico. Suele centrarse en grandes incursiones en la economía de bajas emisiones de carbono o en otros sectores ajenos al tradicional del petróleo y el gas.

Mariana De Pablo destacó que “esta vía, que representa una parte proporcionalmente mayor en términos de valor que de número de operaciones, se caracteriza por la adquisición por parte de las empresas de petróleo y gas de participaciones mayoritarias o minoritarias en empresas que llevan a cabo proyectos de gran intensidad de capital en los ámbitos de las energías renovables, el hidrógeno, otras infraestructuras de baja emisión de carbono y, en menor medida, la petroquímica. El sector también puede utilizar las nuevas capacidades adquiridas en esta vía para apoyar a otras industrias pesadas en su proceso de descarbonización”.

La vía del ecosistema apoya la economía de bajas emisiones de carbono con inversiones de capital riesgo en las primeras fases, por ejemplo, en el CCUS. Es probable que esta vía conduzca a posteriores oportunidades de fusiones y adquisiciones en mercados tecnológicos en proceso de maduración.

Mariana De Pablo explicó que “las vías del ecosistema y del arquitecto demuestran cómo las empresas de petróleo y gas están aplicando las capacidades tradicionales de infraestructura de proyectos de capital para cocrear la nueva economía energética. En medio de la actual convergencia del sector, sus inversiones se materializan a medida que maduran las nuevas tecnologías”.

La última vía de crecimiento inorgánico es la de constructor. Las operaciones de los constructores, que apoyan la infraestructura intermedia, se centran en la construcción de cadenas de suministro de gas integradas, incluidas las terminales de GNL y el almacenamiento de gas.

Mariana De Pablo resaltó que “estas operaciones suelen tener un valor medio más elevado que las realizadas en la vía del protector. Sin embargo, ambos abordan el imperativo de garantizar la seguridad energética (energía accesible a costes asequibles), así como la sostenibilidad energética (descarbonización de las operaciones de petróleo y gas). Ambas se centran en proteger y construir la competitividad y los flujos de caja de la cartera general de la empresa durante la transición energética”.??

¿Cómo avanzar? Las empresas petroleras y de gas que buscan estrategias de crecimiento inorgánico deben seguir principalmente tres pasos. Primero, prever una cartera clara y equilibrada, tradicional y de bajas emisiones de carbono. Mariana De Pablo explicó que “al llevar a cabo actividades de planificación del escenario de la cartera a largo plazo, las empresas deben equilibrar las ganancias financieras, la huella/los costes de CO2 de la cartera y el impacto medioambiental, social y de gobernanza (ESG) de los activos/empresas seleccionados”.

Segundo, apuntar a un valor de acuerdo de 360°. Las empresas deben mirar más allá de la maximización del valor financiero potencial de una operación. También deben optimizar sus modelos operativos para garantizar una transición fluida en cuanto a la experiencia del cliente, la integración de la plantilla y el impacto social, comunicando al mismo tiempo sus intenciones con claridad a todas las partes interesadas.

Finalmente, identificar los retos de la integración en una fase temprana. Mariana De Pablo resaltó que “la Inteligencia Artificial (IA) puede ayudar a las empresas a entender el impacto potencial de sus acuerdos a un nivel granular, desde la selección de activos/campos hasta la ejecución del acuerdo. Esa comprensión puede hacer mucho más fácil anticiparse a los posibles problemas de integración y prevenirlos (o minimizarlos). Además, los problemas de incompatibilidad y escalabilidad hacen que la integración de las tecnologías entre las partes de la transacción sea el principal reto posterior a la fusión. Comprender y mitigar este reto en una fase temprana es fundamental para el valor de la operación a largo plazo”.

Link al estudio: Four inorganic growth pathways for oil and gas

Mariana De Pablo
Directora Ejecutiva de Accenture Chile

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